Recursos narrativos típicos de las historias criminales

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En este nuevo capítulo de La Inicial Escarlata te voy a hablar de algo diferente pero que es común a todas esas novelas, películas y series que tanto nos gustan. Estoy hablando de los recursos narrativos típicos de las historias criminales.

Recursos narrativos típicos de las historias criminales

Hay muchos recursos narrativos comunes a todas las historias. Por ejemplo, tenemos la estructura común en tres actos de inicio, nudo y desenlace. Pero luego hay otros recursos narrativos que, aunque se repiten en todo tipo de historias, juegan un papel más importante en las historias criminales, policíacas o thrillers.

Los que voy a tratar aquí son sólo algunos de los recursos narrativos propios de las historias criminales. Estoy seguro de que hay muchos más y puede que consideres que no todos son exclusivos de este tipo de tramas. Pero en mi opinión todos estos los podemos encontrar en muchas historias de misterio y crímenes.

El narrador

El narrador es lo primero con lo que nos encontramos y este puede ser generalmente de dos tipo: narrador omnisciente o equisciente. El omnisciente es el que lo sabe todo sobre la historia y te lo cuenta según le interese. El equisciente es el que tiene un punto de vista sesgado, normalmente porque es el punto de vista de alguno de los personajes, y nosotros como lectores vamos descubriendo las cosas a la vez que él.

El punto de vista del narrador también es importante, pues generalmente se usa la primera o la tercera persona. Con la primera persona el autor trata de darle más cercanía al relato y normalmente suele ser el protagonista el que lo narra como un narrador equisciente. Ejemplos serian las novelas protagonizadas por Philip Marlowe o la de Sherlock Holmes que son narradas por el doctor Watson. Con este punto de vista se le da más cercanía al relato y vamos acompañando al personaje en su aventura.

Si el autor usa la tercera persona consigue de algún modo tener una distancia con todos los personajes ya que lo está contando con su voz y este tipo de narradores suele ser una voz impersonal. No es un personaje más sino un ente que te narra lo que sucede. Con este punto de vista puede dar pie a usar más el narrador omnisciente.

Suspense y Misterio

El suspense y el misterio son dos recursos narrativos muy típicos de las historias criminales. Se encuentran en prácticamente todo tipo de narraciones, pero en estas juegan un papel muy importante. Escribí hace un tiempo un artículo en el que cuento las diferencias entre ambos, por eso te emplazo mejor a que averigües si estás suspenso o no en novela de suspense.

Villano y Antagonista

Un villano y un antagonista no tienen por qué ser necesariamente lo mismo. Un villano es el típico malo que quiere hacer daño a gente, robar, destruir o asesinar. Sería el típico asesino en serie de las novelas policiacas, o el político corrupto, el gánster, el malo de los thrillers o de las películas de James Bond.

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Un claro ejemplo de villanos y antagonistas fuera de lo común.

En cambio un antagonista no es otro que el personaje que se opone a los deseos de nuestro protagonista (que puede ser un villano) y por lo tanto el antagonista puede ser un bueno, un malo o incluso alguien neutral. Por ejemplo, en las novelas protagonizadas por Tom Ripley, él es el protagonista, alguien amoral, y los antagonistas son los agentes de la ley que quieren atraparle.

Cliffhanger

Un cliffhanger (colgado de un precipicio, literalmente) es ese recurso narrativo clásico de las historias criminales como es el thriller que consiste en colocar a uno de los personajes principales (o a un grupo de ellos) de la historia en una situación extrema al final de un capítulo. De ese modo generamos una tensión psicológica en el lector o en el espectador por saber si nuestros protagonistas saldrán del lío en el que se han metido en el siguiente capítulo, si se desvelará el misterio, si salvarán la vida, etc.

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Reina Roja es un claro ejemplo de thriller con muchos cliffhangers.

Este tipo de recursos es muy habitual en los thrillers, donde al final de cada capítulo, y combinado con capítulos cortos, hacen que no podamos dejar de leer y nos terminemos el libro en unas pocas horas o días.

Red Herring

Un Red herring (arenque rojo) es un recurso narrativo que se usa para desviar la atención del tema principal o para hacer seguir al lector o protagonista un camino que no conduce a nada. Es una pista falsa que te hará pensar que la resolución del misterio puede ir por un lado cuando en realidad va por otro totalmente distinto. Se usa para jugar y entretener al lector/espectador. Si no existieran tal vez las narraciones y tramas serían menos interesantes.

El Arma de Chejov

El arma de Chejov es un recurso que se le atribuye a este escritor ruso que dice algo así: : «si en el primer acto hay un arma colgada en la pared, en el tercer acto debe ser disparada. Y si no, no la pongas ahí.». Básicamente lo que dice este recurso es que si muestras algo que llame la atención del lector/espectador al principio de la obra, luego ese algo tiene que servir para algo. El autor no debe poner eso por ponerlo.

Un ejemplo muy claro es cuando en las películas de James Bod, al principio de la misión el científico le muestra los inventos nuevos que ha fabricado y también le comenta otro nuevo que ha hecho en sus ratos libres, un bolígrafo explosivo, y le dice que se lo lleve por si le fuera de utilidad. Ese bolígrafo tiene que ser usado en algún momento de la película. Justo cuando James se encuentre en un peligro de muerte, recordará que tiene ese bolígrafo y podrá hacer uso de él para escapar. Si la película fuera protagonizada por un escritor, este usaría el bolígrafo para apuntar esa idea fantástica en una servilleta antes de que se le olvidara.Pero seguramente la escena no sería igual de interesante que con el agente 007.

Foreshadowing

Un foreshadowing es un presagio, un presentimiento. Con esto el autor sugiere ciertos desarrollos argumentales que tal vez llegarán a pasar más adelante en la historia. Se usa para excitar y preparar mentalmente al lector al desarrollo de la narración.

Un claro ejemplo es cuando en El Señor de los anillos, Frodo le dice a Gandalf estando en las minas de Moria, que qué lástima que Bilbo no apuñaló a Gollum cuando tuvo la oportunidad. A lo que Gandalf le contesta que fue la lástima la que detuvo su mano. Que su corazón le dice que Gollum aún tiene un papel que desempeñar, para bien o para mal, antes del final; y cuando este venga, la compasión de Bilbo podría gobernar el destino de muchos, en especial el suyo. Y en realidad eso es lo que sucede. Aunque los presagios no tienen por qué suceder finalmente.

MacGuffin

Un Macguffin es un recurso narrativo típico de las historias criminales. Es lo que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. El elemento que distingue al MacGuffin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable. Desde el punto de vista de la audiencia, el McGuffin no es lo importante de la historia narrada.

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¿No has leído El Halcón Maltés? ¿A qué estas esperando?

En El halcón maltés lo que inicia toda la trama es un halcón de oro cubierto de barniz. Pese a que el objeto pasa de mano en mano, y es motivo de algunas muertes, podría ser sustituido por cualquier otra cosa de gran valor y la historia no cambiaría nada. Ni siquiera el final.

Un final a lo Deux ex Maquina

Si no hay cosa que dé más rabia un lector de novelas criminales esa es la resolución del conflicto general de manera no satisfactoria. Un Deus Ex Machina es exactamente eso, la resolución del conflicto final a través de un elemento, personaje o fuerza externa que no ha sido mencionado con anterioridad y nada tenga que ver con los personajes ni la lógica interna de la historia. Es cómo si después de todas esas páginas, el conflicto de quien es el asesino se resuelve por medio de u personaje que acaba de aparecer y que cuenta por qué y cómo lo hizo en las últimas páginas. Un timo, vamos. Y aunque no es lo mismo, algunas novelas de Agatha Christie me dejaron con esa misma sensación.

Clichés o Tópicos

Todos sabemos lo que son los clichés y más en la novela criminal: El detective alcohólico, cínico y solitario que quiere resolver el crimen a toda costa, La mujer fatal que seduce al detective y nunca sabemos si es buena o está con los malos. El malo malísimo que quiere destruir el mundo incluso aunque él también se vea afectado o el mayordomo que es el asesino.

Los clichés no son malos en sí, de hecho a veces apetece leer una novela o ver una película repleta de clichés pero bien desarrollados. Pero abusar de ellos denota cierta pobreza de imaginación en el autor, y eso sí que es una pena. Si quieres saber más sobre clichés en novelas policiacas te recomiendo este capítulo del podcast 30 Teclas por hora en el que analizan muchos de estos tópicos.

Recuerda que puedes escuchar La Inicial Escarlata: el podcast de novela negra en las principales plataformas: iVooxSpotifyApple PodcastYoutube y gratis en Podimo.

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Gracias por dedicarme unos minutos de tu tiempo y nos vemos en el próximo capítulo.

Y hasta entonces, lee, no seas criminal.

1 Comentario

  1. Me ha encantado el artículo.
    Una apostilla a lo que has dicho de que en algunas novelas de Agatha Christie, al final el Poirot de turno va resolviendo todo el enigma con datos que el lector no ha sabido. Esto va en contradicción con una de las frases más famosas de Agatha Christie:
    “La mejor receta para la novela policíaca: el detective no debe saber nunca más que el lector”

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