Tu escritor favorito te engaña

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Y eso no es malo. A no ser que tu escritor favorito sea tu pareja, claro. Pero en asuntos  privados prefiero no inmiscuirme. Lo que quiero decir con este título tan clickbait es que el libro que estás leyendo, con total seguridad, no tiene mucho que ver con el primer manuscrito que terminó el autor, por suerte para ti. Y esto se lo debemos a (redoble de tambores)… la corrección de un libro.

La corrección de un libro

Sí, todo este rollo para contarte que voy a hablar sobre que los libros se corrigen y que se deben corregir. Tu escritor favorito no escribe así, lo siento. Y menos en sus primeras obras. Ese texto que estás leyendo ha pasado, por lo menos, por una corrección orto-tipográfica y probablemente por otra corrección de estilo. También puede ser que haya pasado por las manos de algún lector cero o haya sido “víctima” de uno o varios informes de lectura. Además, si ha sido publicada por una editorial tradicional, habrá pasado por la mirada experta del editor.

Mi propia experiencia

Todo esto viene a cuento de la corrección de mi novela ‘Volver’. Te seré sincero, no fue un proceso sencillo y no porque la correctora lo pusiera difícil, para nada. Fue un tema más que nada de sentimientos. Para que lo entiendas, que me sentó muy mal ver tanto color rojo página tras página. Así que mientras lidiaba con mi ego de escritor, decidí pedir consejo al grupo de compañeros escritores de Facebook El escritor Emprendedor. Y me ayudó, vaya que sí lo hizo.

Tenía claro que mi primera novela no iba a ser nada del otro mundo, por mucho que me hubiera costado escribirla. Que iba a tener fallos y que el proceso de corrección me ayudaría mucho a aprender. Pero la realidad superó todas mis expectativas. Quizás debería haber leído este artículo de Esther Magar en el que te cuenta las 5 etapas del escritor novel al enfrentarte a tu primera corrección. Porque Esther las clavó, las 5. Bueno, quizás la primera no, pero las demás sí. Y es que en este proceso hay que dejarse los sentimientos a un lado e intentar ver la obra con ojos objetivos. Cosa que me costó mucho, al principio.

Le pasa a (casi) todos los escritores

Creo que es bueno visibilizar los problemas, sobre todo cuando puede afectar a mucha más gente. De ese modo, al compartirlo te das cuenta de que no eres al único que le pasa. Y aunque el refrán diga “Mal de muchos, consuelo de tontos” en este caso lo veo más como una manera de apoyarse entre personas que están (o han estado) en tu misma situación.

A raíz de visibilizar mi problema y mis sentimientos al enfrentarme a la corrección de un libro, a mi querida primera novela, muchos compañeros compartieron sus experiencias y consejos. También sirvió para que se publicaran artículos muy interesantes respecto a la manera de enfrentarte a la corrección de tu primera novela. Por ejemplo, Gabriella Campbell y Esther Magar escribieron un artículo cada una y se coordinaron para hablarnos de cómo superar la resaca de tu primera corrección y Corregir tu libro, expectativas versus realidad. En este último salgo yo :D. Ha sido mi primera entrevista y ¡hasta me llaman escritor!

Incluso a escritores consagrados

Pero el tema de la corrección de un libro no es algo de afecte solo a escritores poco conocidos. Ernest Hemingway decía  que el primer borrador de cualquier texto es basura (no sé si decía esas palabras exactamente, pero se entiende el mensaje). Y el gran Stephen King lo deja muy claro en el tercer prólogo de su libro “Mientras escribo”. Copio aquí sus palabras:

Un aviso para caminantes que no figura en el libro, al menos en formulación directa: “El corrector siempre tiene razón”. Se colige que los escritores nunca siguen todos los consejos del corrector o correctora, porque todos han pecado y no alcanzan la perfección editorial. En otras palabras: escribir es humano y corregir es divino. La corrección de este libro ha corrido a cargo de Chuck Verril, al igual que muchos otras de mis novelas. Y le digo lo de siempre: Chuck, has estado divino.

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«Mientras escribo» de Stephen King es uno de los libros imprescindibles para cualquier escritor, sea del género que sea.

Una buena corrección no se nota

¿Y sabes qué pasa? Que si un libro está bien corregido no se nota (o no se debe de notar) a ojos de un lector. Puede que al corrector/editor se le escape alguna errata, eso pasa siempre y es muy difícil detectarlo todo. Pero si un libro está mal corregido sí se nota. Y no sé si serán las prisas por publicar; o las ganas de vender en un mercado cada vez más saturado y competitivo, pero en los últimos años me he encontrado con algunos ejemplares publicados por editoriales “serias” con muchas faltas de ortografía o frases sin sentido. También sucede en el mundo de la autopublicación, pero no es exclusivo de ahí.

¿Qué pasa con el arte?

Habrá autores que piensen que dejar su manuscrito en manos de un tercero es modificar su creación, cambiar su arte. Pero si la persona que les corrige su libro es un profesional, lo hará bien y sin modificar la esencia de la obra. También existen “correctores” que se venden como ello y que realmente no tienen mucha idea. Hay de todo en este mundo. De hecho, hay una “regla” que me comentó uno de los compañeros del grupo de Facebook que te puede servir de ayuda a la hora de buscar un corrector:

Si tras la revisión de tu manuscrito por parte del corrector, el texto necesita pocas correcciones, puede ser por lo siguiente:

  • Eres un genio
  • Eres filólogo o lingüista
  • Debes cambiar de corrector

Lo más importante: el lector

Los escritores deberíamos (¿Has visto? Ya me autodenomino sin pudor como escritor) ofrecer a nuestros lectores el mejor texto posible y para eso la corrección de un libro es esencial. Deberíamos dejar a un lado el ego y los sentimentalismos y mirar nuestra obra con ojo crítico. También deberíamos asumir que una vez que el libro ve la luz, deja de ser “nuestra obra” para pasar a ser de los lectores. Aunque eso quizá sea motivo de otro artículo.

He aprendido mucho del proceso de corrección de un libro. He aprendido a ver mi novela con cierta distancia, me ha mostrado que no soy perfecto (nunca lo he pensado pero no está de más que te lo recuerden) y me ha enseñado que al final lo importante es aprender. Y sobre todo ofrecer a los lectores el mejor producto dentro de mis posibilidades actuales. Que les guste o no la novela es otro tema, pero por lo menos sabrán que me los tomo en serio. Porque ellos son lo más importante. Porque tú, lector, eres lo que da sentido a toda esta locura.

 

Foto de portada de Ben White en Unsplash

 

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