David Verdejo, sometido al 3er grado

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Hay veces que las fuerzas del orden nos tenemos que asociar con todo tipo de personas con el fin de un bien mayor. Y sí, esas personas pueden llegar a ser conocidos delincuentes y criminales que actúan como soplones o asesores en momentos puntuales. Ese es el caso de la persona que pasará hoy por La sala de interrogatorios, el escritor y criminal reconocido, David Verdejo.

¿Quién es David Verdejo?

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En un principio podría parecer que David Verdejo es alguien inocente, uno de esos criminales a los que la mala fama les persigue. Es más, podría parecer que el juego que se trae David con sus apellidos podría ser un mero juego al despiste . Pero no te dejes engañar por él, David verdejo es un criminal en toda regla y por eso está hoy aquí. Dice el dicho “Mantén cerca a tus amigos, pero más a tus enemigos”. Y yo mantengo cerca a los criminales para poder aprender de ellos y averiguar cómo piensan.

Paso a transcribir a continuación el tercer grado al que sometí al mentado delincuente, David Verdejo, o cómo demonios se llame.

Café y cigarro…

Bienvenido, David. Está usted aquí en calidad de consultor criminal, que no le intimide el espejo en la pared ni las cámaras. Estamos nosotros solos. Es que este es el lugar más tranquilo de la comisaría para tener una buena conversación y además, es el único sitio donde la calefacción funciona bien. Y con el frío que está haciendo fuera…

Muchas gracias, Alejandro. Es un detalle que después del modo en que he llegado hasta aquí, tenga esta consideración con la calefacción. ¿Podría traerme un café de la máquina del pasillo? Esa a la que le falla una luz y parece que hace tiempo que no limpian… tiene pinta de ser café auténtico.

En realidad ese es el secreto del buen café, no limpiar nunca la máquina. Se lo traigo enseguida […] Espero que no le importe, pero cuando estoy en esta sala, tengo la costumbre de tutear a los interrogados para que se sientan cómodos y me cuenten más cosas. ¿Te parece bien si dejo los formalismos y hablamos de tú a tú?

Por favor. Al menos pide permiso. El último tipo que me tuteó sin preguntar no volvió a dirigirme la palabra… digamos que “dejó de hablar” de repente. Usted tiene mucha más educación, desde luego. ¿No tendrás un cigarrillo, verdad? Oh, cierto… que ya no se puede fumar en las salas de interrogatorios. Maldita ley antitabaco. Bien, procede, por favor.

No sabes lo que agradezco que ya no se pueda fumar aquí y no tener que lavar la ropa cada vez que llego a casa. En primer lugar, el último detenido, Blas Ruiz Grau, dejó una pregunta para la siguiente persona que se sentara en esta silla y como esa persona eres tú ¿te importaría contestarla?

 “¿Escribes vestido o desnudo?”

Ah, Blas… ¿no es ese tipo que, hace poco, una gripe casi le lleva al otro barrio con los pies por delante? Jajaja maldito delincuente, siempre armándola. Ya entiendo la pregunta, claro. Deja que mueva el culo de esta silla porque me esta matando… bien, escribo vestido, desde luego. En verano se pega la piel a la silla y es muy desagradable.

El misterio de un nombre

De acuerdo, empecemos pues con la charla ¿cómo debo llamarte, David Verdejo o David de la Torre? ¿Por qué esta dualidad? No todos los criminales usan pseudónimo.

David Verdejo, por favor. Es lo que no pone en el DNI así, si algún día tengo que salir corriendo, nadie podrá encontrarme. Sin embargo, hay otra razón más personal pero muy simple: necesito separar, de alguna forma, la faceta de escritor de la vida privada. Es una medida de protección y de echar mis pies en el interior de una cuba llena de cemento fresco. De esa forma, al tiempo, siempre tendré los pies en la tierra. Se que hay muchos criminales que se han lanzado a este mundo con su nombre real, conservando su sentido de la humildad (algo que valoro por encima de todo). Pero otros… ay, esos otros…

Si yo te contara la de criminales que tenemos en la morgue ahogados en su propio ego…

Motivos para ser un criminal

¿Por qué te interesa el mundo del crimen?

El asesinato es, en inicio, el daño más grave que un ser humano puede cometer. Pero no es verdad, es una consecuencia o un fin, según se mire. Eso es lo que me interesa del mundo del crimen: que lleva a una persona a sobrepasar todas las normas para delinquir, siendo el asesinato su fin o un simple robo, secuestro, etc. 

Según nuestras estadísticas los motivos más usuales para el asesinato son el dinero, el sexo y la venganza, en ese orden. Pero centrémonos en ti ¿Siempre ha sido así o hubo un momento concreto en que algo te decidió a ponerte tras las teclas?

Si, hubo un punto de inflexión en mi vida donde encontré en la escritura el punto de apoyo necesario para conservar el sentido común. De pequeño, siempre imaginaba principios de historias que nunca encontraban un final. Tiempo después de aquel hecho que te comento, decidí asistir a mi primer curso de relatos policiacos, en el 2014. Y comenzar a escribir. Por cierto, el café es horrible…. como a mi me gustan.

 

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David Verdejo interpretando “Soy un truhán, soy un señor”, en un Karaoke de la noche madrileña

Un criminal prolífico

Eres un criminal muy prolífico pues ya tienes en tu haber cuatro novelas publicadas y una biografía novelada sobre Henrí Desiré Landrú, del que ya hablé en el blog. ¿Tienes algún truco especial?

Claro, el secreto está en la combinación de los factores correctos, como el whiskey y el hielo: perfecto. En mi caso es la música y una frase. Esa frase que un día aparece en mi cabeza y sigue allí tiempo después. Cuando veo que no se marcha, la idea es buena y hay un desarrollarla. Entonces entra la música, la Moleskine nueva y las notas. Y la novela, después.

Curioso método, la verdad. Sé que es un poco tópico pero ¿Guardas especial recuerdo de algún libro en concreto?

Una novela es como una mirada, unos ojos azules que se cruzan en una noche de verano, calurosa y asfixiante pero intensa e irrepetible. Así fue Woods Lane, la primera novela que publiqué. Un thriller situado en el Tejas más profunda cuyo personaje Jimmy camina conmigo. Una historia que rescataré en abril y quién sabe si será contada de nuevo.

Creía que dirías que es difícil elegir, como decidir a quién quieres más si a mamá o a papá. Pero veo que tienes las cosas claras. Veamos ahora ¿Y una mala experiencia de la que hayas aprendido?

Landru. Ya la leíste así que no tengo que recordar lo macabro del asunto. Aquel caso me llevó cuatro días de reclusión e investigación que, de no ser real, no hubiera sufrido apenas. Pero aquellas 11 mujeres, sus nombres y apellidos, sus fotografías, sus historias… tráeme algo más fuerte, este café se ha enfriado.

No me hables de Landrú que aún tengo pesadillas cada vez que veo un empresa de mudanzas ¿Qué me puedes contar de “Mar Muerto”?

Mar Muerto es una novela que me gusta mucho porque comienza siendo narrativa con un narrador en primera persona, continúa con una policiaca con narrador omnisciente y finaliza con un thriller de abogados con un narrador testigo. Todo ello bien hilado y que, posiblemente, llegue a todos los públicos y mesas de novedades… no puedo decir más.

Voy a tener que apretarte las tuercas, que la silla esa chirría un poco y no escucho bien tus respuestas cuando te reclinas en el asiento.

Manías de un criminal

Ha llegado a mis oídos que uno de los mecanismos que usas para crear tus manuscritos consiste en encerrarte unos días en jornadas maratonianas de escritura, ¿es así? ¿Por qué lo haces de ese modo?

No es exactamente un mecanismo pero si una grata coincidencia. Llega un momento en que el esqueleto de la novela está completo, la documentación es suficiente y la estructura clara, dentro de que, al comenzar a escribir, todo puede cambiar. Pero es en ese instante cuando miras la escena del crimen con perspectiva y dices: “hasta aquí, ya sólo queda hacer el informe”. Ya tienes al malo, al sospechoso, a los implicados. Sabes que ha pasado, sabes como contarlo. Dale, entonces. Y entonces, al final de esos maratones, repasas y ves que todo ha cambiado.

Un criminal colaborativo

Pasemos a hablar de tus cómplices. Colaboras en varias revistas o blogs digitales con artículos y hasta diseños gráficos. Venga, va ¿Cuál es el secreto?

Jajaja tengo una jefa que me comprende, sabe que este trabajo es así ¿verdad? Sin horarios. Pero también es cierto que los trabajillos extra sólo se los lleva Moon Magazine y tipos como tú que me traen a salas como esta, ofreciendo un café despreciable a cambio de una buena conversación. 

Hacerme la pelota no te servirá de nada, yo aún estoy del lado de la ley. Si quieres alegrarme el día, contesta a estas preguntas ¿estás planificando algún crimen nuevo actualmente? ¿Me podrías dar alguna exclusiva?

A parte de Mar Muerto hay una novela en proceso, una historia compleja que necesita mucho trabajo. ¿La exclusiva? Se desarrolla en Huesca durante un duro invierno. Mezcla realismo mágico con thriller psicológico. ¿Habéis quitado la calefacción? Se me está helando la espalda… quizás de pensar en el frío.

La programé para que se desconectara a en punto, que es cuando la tarifa barata se termina. Volviendo a tus amistades criminales ¿Te has formado como criminal con algún curso o taller, o todo lo que haces es autoaprendido?

He hecho varios cursos. Hay que hacerlos si quieres escribir en condiciones. Y ser humilde para reconocerlo ¿sabes? He oído que hay escritores que se jactan de no leer y escribir… es como decir que un asesino a sueldo no ha disparado jamás un revólver.

El mundo del crimen actual

¿Cuándo empezaste te imaginabas que el mundo criminal era así?

Sería un buen momento para apagar la cosilla y mirarte con la ceja muy bajada. No, en absoluto. Y de eso trata Mar Muerto.

Qué me vas a contar, si me lo hubieran dicho en la academía de policía me habría hecho tornero fresador como mi padre. ¿Te hubiera gustado vivir en otros tiempos en los que los criminales se dedicaban simplemente a delinquir o crees que hoy en día se puede llegar a mucha más gente a través de internet a pesar del esfuerzo extra que conlleva?

Es una buena pregunta. Mar Muerto enfrenta esos dos mundos: el de antes y el de ahora. ¿Cual es mejor? Depende de las expectativas, amigo. Y eso, cuando empuñas un arma por primera vez, debes tenerlo claro. Las mias son someras, crecen junto a la realidad. Pero respondiendo a tu pregunta, estoy seguro que si hubiera nacido en otra época, quizás no habría sido criminal nunca. 

Yo habría sido tornero fresador definitivamente. ¿Me puedes recomendar algún delincuente poco conocido al que consideres que no debamos perderle la pista?

He comenzado a estudiar Criminología y he de reconocer que eso me aleja de leer todo lo que quisiera. No puedo recomendarte a nadie pero estoy seguro que tendrás un as bajo la manga, muchacho.

 

David Verdejo en una reunión con otros criminales para hablar de los recientes crímenes de uno de los mayores criminales del país.

Por cierto, ¿qué estás leyendo ahora mismo? ¿algo que no sea criminal?

Jajaja, eso es complicado. Estoy con un ensayo sobre violencia de género y en narrativa, “No es tiempo de peros” de un gran tipo, David Jiménez El Tito. Estoy seguro de que le conoces.

Lo tuyo con el crimen es puro vicio, muchacho. Y sí, no te preocupes, a Tito lo tenemos bajo vigilancia desde hace tiempo. 

No sólo de crimen vive David Verdejo

¿Qué haces además de delinquir de manera tan notable? ¿Tienes otras aficiones?

Cojo la bici de vez en cuando y los trabajos para Moon son puro vicio. Me gusta la fotografía y viajar, cuando los cobros y las deudas lo permiten. A parte de eso, soy un tipo tan normal que ni me pedirías la hora en una calle transitada.

No es un adiós, es un ya te pillaré

Siguiendo con la costumbre ¿puedes dejarle aquí una pregunta para el siguiente invitado? No sé quién será, aunque le tengo echado el ojo a unos cuantos.

Si, por favor. Pregúntale a quien tenga la insensatez de sentarse aquí si es más de café de máquina o prefiere esperar a encontrar cualquier bar abierto.

Apuntado. Pues nada, creo que ya hemos acabo. No ha sido para tanto ¿no?

He de reconocer que ha sido divertido pero revisar la calefacción, creo que se atasca. Eso si, la máquina de café, dejarla como está.

Antes de que te vayas ¿te apetece echar una partida al mus ? Tengo la sala reservada una hora más y aquí se está tan calentito…

¿Mus? No, amigo, no me gusta jugar a las cartas. Me arriesgo a sacar dinero y apostar como un irlandés y prefiero mantener la cartera con lo poco que lleva. Pero acepto una cerveza fuera de aquí.

Una pena, me habías caído bien hasta este momento. 

 

Hasta aquí el interrogatorio de hoy. Quiero darle las gracias a David Verdejo por animarse a participar, por hacerlo tan bien y tan rápido. Espero que le vaya muy bien con sus próximos proyectos y tenerlo de vuelta para que nos cuente más cosas sobre el mundo del crimen, cuando termine sus estudios de criminología.

¿Te ha gustado la la entrevista de hoy? ¿Qué le habrías preguntado que se me haya pasado? ¿Tienes alguien en mente a quien te gustaría que sentáramos en esta silla de la sala de interrogatorios? Dí algo y no me dejes aquí hablando solo como un tonto.

La imagen de portada es de Denny Müller en Unsplash

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